Cincuenta estudiantes de entre 15 y 18 años aprendieron nociones básicas de periodismo, en el taller organizado por la Asociación Católica de Comunicadores Católicos del Paraguay.


Por Estela Núñez, SIGNIS Paraguay

Aunque viven y estudian a orillas del río Paraguay, los jóvenes de la ciudad de Carmelo Peralta, y de la isla Margarita del departamento de Alto Paraguay, Chaco, a unos 700 kilómetros al noreste del país, no tienen agua potable.

Quienes acceden a un poco de dinero compran agua mineral embotellada; otros, como en el colegio, utilizan purificadores, y los demás agregan un poco de lavandina, toman de aljibes o directamente del río.

Lo mismo ocurre con la población de Fuerte Olimpo, a más de 800 kms. al noreste de Paraguay, donde beben agua directamente de los tajamares si no pueden comprarla embotellada.

Esta fue una de las preocupaciones de los más de cincuenta estudiantes de entre 15 a 18 años que participaron del Taller “Corresponsales de Esperanza”, organizado por la Asociación Católica de Comunicadores Católicos del Paraguay (ACCP)-SIGNIS Paraguay, el jueves 24 y viernes 25 de octubre.

Lo mismo ocurrió en Septiembre pasado, en las ciudades de Fuerte Olimpo y Puerto Casado, todas del Departamento de Alto Paraguay, Chaco.

Los jóvenes que viven en Carmelo Peralta – adonde se llega tras casi 12 horas de viaje desde Asunción, la capital, entre bus, taxi y finalmente lancha tras cruzar el río Paraguay- relatan que apenas culminan el último año de la secundaria, no tienen oportunidades de educación terciaria porque no existen universidades en la zona.

Quienes desean estudiar en las facultades deben abandonar su hogar y trasladarse a otras ciudades, como Pedro Juan Caballero o Concepción, cruzando el río Paraguay o ciudades brasileñas. El desarraigo es tan fuerte, que a veces tardan años para visitar a sus familias.

Pero no son las únicas preocupaciones de estos adolescentes. También les inquieta el alto nacimiento de bebés de nacionalidad brasileña que nacen en Puerto Murtinho, Brasil, al otro lado del río Paraguay.

Y es que en la ciudad de Carmelo Peralta cuentan con Unidades de Salud Familiar (USF), pero no con la infraestructura suficiente de un Hospital, para que las madres que precisan de cesárea den a luz allí. Lo mismo relatan los padres de la comunidad indígena de los Ayoreos, que habitan en la ribera.

Sin embargo, orgullosos de la maravillosa naturaleza que les rodea, del museo en la isla Margarita, del inicio -en su ciudad- de las obras del tramo Carmelo Peralta-Loma Plata, del Corredor Bioceánico -una carretera regional que irá desde las costas del océano Atlántico en Brasil, hasta las costas del Pacífico en Chile-, los jóvenes de las tres ciudades lograron comunicar historias de vida y esperanza de este departamento chaqueño del Paraguay.

Y lo hicieron con fotografías, vídeos y audios realizados para diversas plataformas, tras el taller donde conocieron las técnicas y herramientas básicas de la Comunicación.

Conocen e identifican perfectamente las causas políticas y económicas de sus necesidades y sueñan con mayores oportunidades para crecer y desarrollar sus talentos.

Ahora está el desafío de articular una red juvenil de Comunicación en todo el departamento del Alto Paraguay, que comparta con el mundo sus vidas, relatada desde los “Corresponsales de Esperanza”.